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sábado, 27 mayo 2017
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Este espacio natural ha atravesado diferentes etapas. Antes de ser Reserva, estos terrenos eran explotados por los ciudadanos de Fuenlabrada de los Montes, Helechosa de los Montes y Herrera del Duque. Las actividades que realizaban eran agrícolas en los terrenos con poca pendiente y ganaderas en los montes. Las actividades agrícolas se limitaban a pequeños huPasadoertos y la siembra de cereales cada cuatro o cinco años. La ganadería era muy abundante y fundamentalmente caprina. Este tipo de ganadería influyo directamente en la vegetación, ya que llevaba aparejada ciertas practicas del manejo del monte, como eran la tala de chaparras para ramón y la quema para mejorar la capacidad de carga ganadera de los montes. Estas practicas y la presión ganadera excesiva practicada durante años, provoco que en muchas zonas de estos terrenos, dominaran los jarales. Estas son comunidades arbustivas que adquieren su máximo desarrollo sobre sustratos ideales, constituyendo un lastre para los encinares y bosques de encinas y alcornoques. En las umbrías más serranas, la degradación de los alcornocales dio lugar a los madroñales, integrados básicamente por madroños (Arbutus Unedo), lentiscos (Pistacia Lentiscos), cornicabras (P. terebinthus), labiérnagos (Phillyrea angustifolia) y durillos (Viburnum tinus).

Aún, con estas zonas degradas, la mayor parte de la Reserva poseía una etapa clímax de bosques de encinas y alcornoques, adaptados a las condiciones climatológicos y soporte de especies protegidas tan características ( incluso siendo perseguidas por los ganaderos) como el lince, el lobo, águila imperial entre otras. Este hábitat era bueno para estas especies, por que la actividad agrícola tradicional junto con los bosques de encinas proporcionaban el hábitat ideal para las especies presas de estos depredadores como el conejo, la perdiz, la liebre, etc.

La presa de Cijara que se terminó en 1956 (24 años después de iniciarse su construcción) por el organismo especial, "Obras y Servicios del Cijara" (OSC), fue el origen de la futura declaración de Reserva Nacional de Caza del Cijara.

PasadoLa presa del Cijara, con una capacidad de 1670 Hm3 , se manifestaba como el único sistema para la transformación de las tierras en regadío del Plan Badajoz y aumentar así la cobertura alimentaria de España. Más aún, la solución del régimen para el hambre de las 100.000 familias (en torno al medio millón de habitantes) que había en 1948 en la provincia de Badajoz en unas condiciones de extrema pobreza. El miedo a la escasez de alimentos padecida por el conjunto del Estado hasta mediados de los años 50 y la necesidad de incrementar la producción eléctrica, en un periodo de tímido despegue de la industria nacional, fueron los razones esgrimidas por el Estado por la que se condeno a esta zona a estar bajo el dominio de la administración, que aunque los tiempos han cambiado prácticamente seguimos igual, ya que para la gestión de la Reserva de Caza del Cijara, la participación ciudadana es inexistente .

La presa del Cijara fue el mayor impacto medio ambiental y social que se ha producido en esta zona, y sus consecuencias están hoy en día presentes. El pantano del Cijara, junto con los otros pantanos como el de García Sola y Orellana restaron a los ganaderos y agricultores las mejores tierras, así como condenaron a esta zona al aislamiento debido a la dificultad que suponían estos embalses a la hora de crear vías de comunicación. A cambio la administración callo las bocas con la promesa de que la Reserva del Cijara seria el motor de desarrollo de la zona, estas promesas se quedaron en jornales para la reforestación de pinos, y con el tiempo se ha comprobado que esos jornales se convirtieron en el hambre de hoy, ya que si en vez de pinos se hubieran sembrado alcornoques, los ayuntamientos de la zona tendrían ingresos millonarios actualmente.

Pasado en la PresaLa presa del Cijara origino que en Mayo de 1966 se creara la Reserva Nacional de Caza del Cijara por el ICONA (Instituto Nacional de la Conservación de la Naturaleza ), las razones esgrimidas por este organismo fueron las excelentes condiciones cinegéticas que presentaban los montes de la cuenca del Cijara, pero con el tiempo hemos podido comprobar que la verdadera razón era el control absoluto de esta zona para realizar las la restauración hidrológica- forestal de la cuenca del embalse con pinus sp. y eucaliptos sp para la incipiente industria papelera, ya que desde su creación lo único que se hizo es acabar con los bosques de encinas y alcornoques por la que esta zonas eran buenos para la caza .

Al principio de la creación de la Reserva Nacional de Caza, esta alcanzo un nivel cinegético excelente, adquiriendo un gran prestigio en el mundo cinegético por los excelentes trofeos que se obtuvieron, esto fue debido a dos motivos fundamentalmente: el desmonte que se produjo en toda la reserva para la siembra de pinus sp., el cual aumento la capacidad de carga del medio en especies herbáceas hasta que los pinos crecieron y producirse el efecto contrario ; y a que el furtivismo fue muy perseguido en la dictadura. Además, de por estas dos causas principales, la repoblación con ejemplares con unas excelentes condiciones genéticas para la producción de trofeos, las zonas de siembra y la realización de una adecuada gestión hizo que durante unos años, hasta que el medio forestal fue maduro se diera la época de esplendor cinegético en este espacio.

Pasado en la PresaPosteriormente, desde el transpaso de las competencias a la Junta de Extremadura, y su paso a Reserva Regional, la calidad cinegética entro en declive, por una razón fundamental la Dirección de la Reserva haciendo caso omiso de la finalidad por la que son creadas las Reservas Regionales de Caza, opto por la gestión cinegética de cantidad, en lugar de calidad argumentando la necesidad social de la caza.

Esta apuesta por la cantidad produjo los efectos contrarios, las reses ante la falta de comida, buscando mejores condiciones de hábitat, ocupaban las fincas cinegéticas alrededor de la Reserva, y fueron cazadas por los dueños de las fincas privadas, como ejemplo destacar que en una sola montería en una finca privada de 1500 ha. limítrofe a la reserva, se ha llegado a cazar en una sola acción cinegética mas de la totalidad de los ejemplares que se cazan en toda una temporada de caza en montería en la Reserva.

La gestión cinegética en los últimos años, ha sido inexistente, aunque ha sido justificada en el Plan Cinegético de la Reserva por la Dirección técnica. Este fracaso se ha plasmado en los resultados pésimos de las ultimas temporadas, fruto de la mala gestión de los años anteriores

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